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SON TIEMPOS PARA LA SERENIDAD

SON TIEMPOS PARA LA SERENIDAD

Son tiempos para la serenidad

Cómo entrenar una personalidad serena en 7 pasos 

 

Llevamos semanas convulsas, tenemos a los medios de comunicación y las autoridades sanitarias preparándonos para tiempos de posibles cuarentenas, las empresas tomando decisiones de contención, las Bolsas con caídas en picado ante la incertidumbre y consiguientes subidas posteriores, etc. Decimos que estamos tratando de tener calma, pero estos escenarios no parecen indicar que así sea.

Es en estas situaciones, cuando tenemos que ser capaces de mantener la serenidad. Sí, son tiempos para la serenidad.

Si nos centramos en el ámbito de la empresa, en el entorno V.U.C.A. (siglas en inglés de Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo) que nos ha tocado vivir, ¿cuántas personas conocemos que se alteran en situaciones difíciles? ¿A cuántos hemos visto explotar y decir lo que no deben? ¿Cuántos compañeros se desequilibran o incluso contribuyen a que otros pierdan la compostura? ¿Nos ha pasado alguna vez a nosotros? ¿Hemos sido esa persona que se enfada, se frustra y muestra su ansiedad de forma negativa?

Cuando nos pasa esto, suele ser porque disminuye la confianza en nosotros mismos, en ocasiones es porque necesitamos tener el control, porque somos perfeccionistas, etc… Y todo esto nos lleva a disminuir nuestra capacidad para mantener la serenidad, tan necesaria para gestionar situaciones conflictivas, para pensar con claridad, para tomar decisiones de calidad; en definitiva, para el alto rendimiento.

La serenidad es una actitud que indica nuestro nivel de madurez. Es evidente que no podemos controlar las cosas que ocurren, lo que sí podemos hacer es gestionar cómo actuamos ante esos estímulos o situaciones complicadas. A continuación, propongo algunas soluciones que nos pueden ayudar a reforzar una personalidad serena.

  1. ¿QUÉ ME HACE PERDER LA CALMA? El primer paso es pensar en las últimas 10-15 veces en las que he perdido la calma, para entender cuáles son las razones que habitualmente rompen mi serenidad. ¿Se trata de algún compañero concreto, un cierto tipo de persona, las situaciones inesperadas, retrasos en la entrega de algo que necesitamos, el trabajo de otros no tiene el nivel de excelencia esperado…? Y a continuación, entender cuál es el patrón de conducta que me sale en esos momentos. ¿Es porque me lo tomo como algo personal, es porque me genera más trabajo, porque no me manejo bien en la incertidumbre, porque no sé decir NO y me sobrecargo hasta el agobio…?
  2. RESPIRAR HONDO. Lo que nos pasa cuando no mantenemos la serenidad es que reaccionamos de forma espontánea, dejándonos llevar por la emoción negativa que nos ha provocado la situación. Si somos capaces de respirar y pensar un instante antes de reaccionar, podremos mantener la calma necesaria como para pensar cuál es la reacción más adecuada en esta situación.
  3. CONSIDERAR LOS HECHOS. Cuando nos cuesta mantener la serenidad, suele ser porque nos tomamos las cosas como algo personal. Si somos capaces de mirar el hecho con objetividad, será más fácil reaccionar de una forma serena. Hacer buenas preguntas para entender la situación antes de interpretar y escuchar son conductas que ayudan a entender la realidad con mayor perspectiva y permiten pensar de forma objetiva.
  4. FOCO EN LAS PRIORIDADES. Cuando nos encontramos ante dificultades, tener claros los objetivos y guiarnos por ellos, nos ayuda a centrarnos en lo prioritario y mantener la calma necesaria para ver las oportunidades en medio del caos y poner nuestra energía en resolver la situación, en lugar de enmarañarla más con una reacción poco madura por nuestra parte o con una decisión movida por la urgencia, más que por el resultado esperado.
  5. SINCERIDAD Y ASERTIVIDAD. Con nuestros compañeros de trabajo no deberíamos callarnos, del mismo modo, que tampoco deberíamos ser agresivos en nuestra comunicación con ellos. Una buena prueba de la personalidad serena es ser capaces de trasmitir al otro lo que necesitamos por su parte, lo que pensamos sobre la situación que nos compete, etc. Y decirlo con calma, con datos, con transparencia, con sinceridad y desde el respeto. Así es más fácil que el otro entienda qué puede hacer para mejorar el desempeño de ambos como miembros de un mismo equipo de trabajo. Y también nosotros descubriremos qué más podemos hacer o qué podemos hacer diferente para avanzar hacia los resultados.
  6. CONFIAR. En demasiadas ocasiones, vemos a nuestros compañeros de trabajo con desconfianza y cuando dudamos, la incertidumbre nos provoca reacciones negativas, como mecanismo de defensa. Hablar más entre nosotros y elucubrar o interpretar menos, ayuda mucho a atemperar las situaciones que vivimos en la empresa.
  7. INVERTIR TIEMPO EN UNO MISMO. Cuando pasamos etapas en las que desequilibramos el balance entre el tiempo dedicado al trabajo y el dedicado al resto de nuestra vida, nuestro cuerpo acaba acumulando energía que necesita ser canalizada por otra parte. Por eso, es tan importante encontrar tiempo para hacer cosas que nos gustan, para hacer algún tipo de deporte, para estar con las personas que sacan nuestro lado positivo, etc. Porque de este modo, nos deshacemos de muchas de nuestras frustraciones profesionales y afianzamos nuestra capacidad de mantener la serenidad necesaria para ser profesionales de alto rendimiento en un entorno tan complejo.

“Haz que tu cabeza trabaje a favor tuyo y, poco a poco, adquirirás la costumbre de no molestarte cuando las cosas vayan mal”

Wayne W. Dyer

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Alexandra Tapia

Socia de TALENT PROFITS

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LA AVENTURA DE HACER QUE LAS COSAS SUCEDAN

LA AVENTURA DE HACER QUE LAS COSAS SUCEDAN

La aventura de hacer que las cosas sucedan

Make it happen

 

¿Te has visto en la situación en la que te gustaría empezar un proyecto profesional o personal, que nunca llegas a abordar? ¿Sabes que hay un asunto que requiere ser gestionado, pero lo vas dejando? ¿Un cliente te ha pedido algo muy complicado y/o te ha dado muy poco tiempo para hacerlo, sientes que no vas a poder desarrollar un buen trabajo y le das vueltas: “si tuviese más tiempo”, “así no puedo hacerlo bien”…? ¿Cuántas buenas ideas se han apagado en tu cabeza, porque pensabas que no tenías tiempo, que no podrías, que todavía te faltaba preparación…?

Todos nos hemos visto en esta situación alguna vez y tiramos la toalla, lo dejamos para más adelante o no conseguimos resolver los temas con éxito o con el nivel de excelencia que nos gustaría.

Dejamos que las circunstancias nos manejen, en lugar de ser nosotros los que tomamos el control de las cosas y los que hacemos que sucedan. 

Vemos a otros que consiguen grandes resultados, que tienen éxito y pensamos “¡qué suerte!” El éxito no depende de la suerte, no llega por casualidad. El éxito suele ser el resultado de mucha dedicación, de atrevimiento, de tener el valor de dar el paso, de tomar la iniciativa, de esfuerzo, perseverancia y responsabilidad.

A continuación, propongo 7 pasos que nos ayudan a transformar las situaciones, la voluntad o las ideas en acciones. 7 pasos para hacer que las cosas pasen, de verdad.

  1. APARCAR LAS EXCUSAS. Se trata de poner nuestra energía en aquellas cosas que están bajo nuestra influencia más que en aquellas que nos preocupan. Es dejar de pensar: “no saldrá bien”, “me falta tiempo”, “es muy difícil”, “ya lo haré más adelante”. Estas excusas no nos ponen en marcha, al contrario, nos paralizan y nos damos licencia para no hacer nada. Y si lo que hacemos es nada, lo que sucederá también será nada.
  2. SALIR A GANAR. Consiste en identificar qué es lo que queremos conseguir, no lo que queremos evitar. Si salimos a jugar el partido con la idea de no perder, será mucho más difícil ganar. Juguemos a ganar. Se trata de plantear nuestros objetivos en términos positivos.
  3. MIRAR MÁS ALLÁ. Para transformar situaciones hay que centrarse en observar todas las oportunidades. Hay que buscar oportunidades en medio de las dificultades. Esto significa buscar alternativas diferentes: “¿Y si hacemos…?” “¿Qué opciones tengo?” “¿Qué más puedo hacer?” “¿Qué puedo hacer diferente?”
  4. DAR EL PRIMER PASO. Para conseguir cosas, para avanzar y transformar, todo es empezar. Se trata de pensar qué es lo primero que voy a hacer y hacerlo, pensar en el primer paso y darlo.
  5. ESTAR ATENTO. Una vez que hemos empezado a tomar acción, hemos de ser conscientes de que esto requiere prestar atención, observar qué estamos haciendo y cómo están saliendo las cosas, en función de lo que nos habíamos propuesto, para poder hacer correcciones si es necesario y hacerlas a tiempo.
  6. PERSEVERAR. Hacer que pasen las cosas no es una tarea fácil. Ya hemos dicho que el éxito no es fruto de la suerte o de la casualidad, por eso hay que estar preparado para aguantar el tirón cuando todo se complique y no salga como esperábamos o en el tiempo previsto. Si hemos llegado hasta aquí, ahora hay que encontrar la motivación para seguir, porque si tiramos la toalla no habrá servido de nada.
  7. DISFRUTARLO. Con los años, he aprendido que, si conseguir los objetivos es maravilloso, saber disfrutar del camino de llegar a ellos es algo increíble.

“La gente que sale adelante en este mundo es la gente que se levanta y busca las circunstancias que quiere, y si no las puede encontrar, las hace”

George Bernard Shaw

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Alexandra Tapia

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EL ARTE DE DECIR NO

EL ARTE DE DECIR NO

El arte de decir NO

5 estrategias que funcionan

¿Te has visto en la situación en la que un compañero te pide ayuda constantemente y tú siempre se la proporcionas? ¿Cada vez que tu jefe te pide algo urgente, sientes que tienes que dejarlo todo y resolver su urgencia? ¿Dices que sí a todos menos a ti mismo? Si es así, es evidente que estás teniendo dificultades para decir no y te estás poniendo a ti en el último lugar.

A muchos les pasa que se sienten culpables por no hacer lo que les están pidiendo. Hay quienes llevan su sentido de la responsabilidad a tal extremo, que creen que tienen que arreglarlo todo ellos. Hay personas que creen que tienen que decir sí a todo el mundo, como forma de quedar bien y agradar.

Sin embargo, saber decir no es una forma de conseguir que los demás respeten nuestro tiempo, nuestras prioridades, nuestros objetivos, nuestro espacio y nuestros criterios. Es una forma de afianzar nuestra autoestima y también es una habilidad necesaria para trabajar poniendo el foco en la consecución de los resultados.

A continuación, resumo 5 pasos que funcionan en el proceso de aprender a decir no:

  1. DESCUBRIMIENTO. Se trata de pensar en situaciones en las que dijimos sí y ahora sabemos que tendríamos que haber dicho no. Consiste en identificar si tenemos un patrón de conducta, es decir, con qué personas nos pasa, en qué tipo de situaciones o contextos, etc. Esto ayuda a entender por qué no somos capaces de decir no en determinados entornos o a personas concretas y, desde ahí, racionalizar esta conducta para poder tomar acciones que nos permitan cambiarla.
  2. REENCUADRE. ¿Qué pasaría si empezase a decir no en las situaciones, contextos o a las personas a las que he identificado en el paso anterior? ¿Puedo sobrellevar esas consecuencias? Si la respuesta es que lo que pasaría no es especialmente grave y que sí puedo asumir las consecuencias, que lo es en la mayoría de los casos, se trata de empezar a cambiar nuestra respuesta, cuando nos volvamos a ver en esa misma situación.
  3. PENSAR ANTES DE DECIR SÍ. Cuando nos volvamos a encontrar en una de estas situaciones, antes de responder, nos preguntaremos: ¿quiero y puedo hacerlo? ¿Cómo va a afectar a mis prioridades? Y después, decidiremos qué vamos a responder. Normalmente, va a ser un NO.
  4. RESPONDER DESDE LA CLARIDAD Y EL RESPETO. Al decir no, es importante expresar con claridad y amabilidad las razones por las que no lo vamos a hacer. Nos haremos respetar, si nosotros somos capaces de mostrar nuestro respeto al otro con nuestras palabras. La gente lo comprende más y mejor de lo que pensamos.
  5. OFRECER OTRAS OPCIONES. Siempre se puede decir no ahora, sí en otro momento; no de este modo, te propongo de este otro; no lo haré yo, te sugiero que…

Cuando llevamos años diciendo sí a los demás, a costa de relegar nuestras prioridades a un último lugar, cambiarlo y empezar a decir no, es un giro que no es fácil. Pero merece la pena probar a hacerlo de un modo diferente, porque suele proporcionar mejores resultados a los que lo practican.

“Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no cuando es no”. 

Gabriel García Márquez 

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Alexandra Tapia

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¿TÚ TAMBIÉN PIERDES EL FOCO?

¿TÚ TAMBIÉN PIERDES EL FOCO?

¿Tú también pierdes el foco?

7 pasos para poner foco en nuestro día a día

Hace unos días, me contaba una amiga que está muy descentrada. Me explicaba que la semana anterior había perdido las llaves del coche, que dos días después no se presentó a una reunión con un cliente, porque había confundido la fecha, con los problemas que eso le supuso. Luego, había quedado en que ella iría a recoger el martes a su hijo a la clase de atletismo y se puso con un tema urgente, que le había pedido su jefe, olvidando por completo que tenía que recoger al niño.

Cuando me lo contaba, le dije: “lo que tienes que hacer es poner foco”. Ella me miró con incredulidad y enfado y me respondió: “¡Hasta ahí llego! ¿Te crees que no lo sé? ¡Claro que sé que tengo que poner foco, pero no lo consigo!”

¿Cuántas veces hemos pasado por etapas parecidas a esto? Cuando nos encontramos en estas situaciones es porque el caos y la desorganización nos vencen y hay que parar y empezar a hacer algo diferente para salir de la rueda. Se trata de volver a poner atención para ponernos nosotros al mando y no dejar que nos dirija el entorno.

A continuación, propongo 7 pasos para volver a poner foco en nuestras vidas.

  1. CÁLCULO DE LO IRRELEVANTE. Se trata de pararnos a pensar en cuántas cosas estamos haciendo cada día, que no son relevantes o que no tienen ningún valor para lograr nuestros propios objetivos profesionales, ni para conseguir lo que para nosotros es importante en la vida. Todo eso “irrelevante” nos quita energía, nos desgasta y hace que nos manejemos de forma desordenada, por eso nos descentramos. El primer paso es analizar la situación para tomar conciencia de lo que hay que empezar a eliminar o reducir.
  2. ENCONTRAR NUESTRA POSICIÓN. Se trata de analizar cuántas veces nos ponemos a nosotros mismos en el último lugar, a lo largo del día. Este paso es necesario para aprender a darnos prioridad a nosotros también. En muchas ocasiones, esto supone aprender a decir no. Cuando logramos hacerlo, entonces empezamos a enfocar mejor nuestras acciones y acabamos estando más centrados. De este modo, al final, este cambio nos da más tiempo para poder volver a decir sí, pero ya no a costa de ponernos a nosotros en el último lugar.
  3. DEFINICIÓN DE LOS OBJETIVOS. La idea es pensar y definir, o incluso, redefinir los objetivos para poder empezar a reordenar nuestras prioridades. En demasiadas ocasiones, perdemos el foco porque nos dejamos manejar por las prioridades de los demás y no por las nuestras. Por eso, acabamos entrando en situaciones de caos.
  4. TIEMPO PARA UNO MISMO. Es importante dedicar tiempo a nosotros mismos. Se trata de tomarnos tiempo para planificar, para establecer prioridades, para organizarnos y organizar nuestro entorno, es decir, tiempo para “enfocar”.
  5. PRIMERO LO PRIMERO. Ya nos lo explicó y clarificó Stephen R. Covey, hace tiempo: afrontemos los días gestionando primero lo importante, no lo que más nos preocupa.
  6. PRIMERO UNA COSA Y DESPUÉS LA SIGUIENTE. Nos han hecho creer que el “multi-tasking” es algo positivo, pero la Neurociencia ha demostrado lo contrario. Yo soy partidaria de que hay que concentrarse en hacer bien lo que estamos haciendo y después en lo siguiente.
  7. LA LISTA DEL FINAL DEL DÍA. Es algo sencillo y de gran utilidad. Consiste en hacer una lista al final del día para ver cómo ha ido nuestra planificación. Esto nos ayuda a darnos cuenta de los ajustes que necesitamos realizar y también nos permite tomar conciencia de los cambios que estamos haciendo en positivo hacia nuestros objetivos. Es una práctica que ayuda y anima a seguir trabajando con foco.

Recuperar el foco y la claridad mental necesaria para volver a llevar las riendas del día a día nos sienta bien y nos acerca a los resultados.

“El rasgo que determina, junto con otros, la potencia ajedrecística es la inquebrantable atención sobre lo que ocurre en el tablero.” 

Alexander Alekhine

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Alexandra Tapia

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LA CALIDAD DE LAS DECISIONES

LA CALIDAD DE LAS DECISIONES

La calidad de las decisiones

Modelo basado en 5 pasos

En el día a día, tomamos decisiones constantemente, grandes y pequeñas. En nuestro área de responsabilidad profesional, demasiadas veces, tomamos decisiones con escasa información. Y nuestra verdadera aportación de valor en la empresa está en la capacidad para tomar buenas decisiones.

Cuando el impacto económico de una decisión es bajo y además se puede corregir con facilidad, podemos trabajar con mayor rapidez en el proceso y hay que inyectarle agilidad a nuestra forma de hacerlo. Pero cuando se trata de decisiones de mayor calado, deberían tenerse en cuenta varios elementos:

  1. Entender bien y definir cuál es el problema u oportunidad, que requiere de nuestra decisión. En demasiadas ocasiones, nos lanzamos a la toma de una decisión, sin tener bien definido el asunto sobre el que estamos tomando acción y esto hace que tengamos que estar haciendo correcciones a posteriori, que son más costosas que el tiempo dedicado a definir el problema. De hecho, hay estudios que demuestran que definir el asunto y tomar acción sobre él se producen casi de forma simultánea.
  2. Realizar un análisis objetivo de la situación. Si entendemos bien las causas, incluso los problemas ocultos, nos resultará más fácil encontrar alternativas. Muchas veces, la excusa de la urgencia del día a día, nos lleva a analizar la información, en función de una decisión que tenemos ya tomada. Es decir, hacemos el proceso al revés para justificar lo que intuitivamente creemos que hay que hacer, de modo que nos quedamos en soluciones que ya hemos utilizado en el pasado. Si es así, es preferible no dedicar un minuto más a analizar. Pero si queremos hacer las cosas bien, hagamos primero un análisis de la información de la que disponemos. Y hagámoslo siempre desde un equilibrio entre el analizar y el hacer, porque si queremos verlo todo claro antes de actuar, nunca vamos a decidir.
  3. Definir el objetivo. Qué es lo que queremos conseguir con esta decisión, dándole la mayor especificidad posible, y qué impacto va a tener. 
  4. Identificar las estrategias y planificar las acciones a llevar a cabo. Si hemos realizado bien los tres primeros pasos en este proceso, encontrar el modo de darle forma al camino a seguir es una tarea mucho más sencilla de lo que parece.
  5. Asegurarnos de su ejecución y evaluar el impacto. El seguimiento de nuestras decisiones también forma parte de la calidad de las mismas, porque es en el proceso de llevar a cabo la acción, cuando iremos observando dónde tenemos que hacer correcciones y las podremos realizar a tiempo. Y además, los aprendizajes enriquecerán decisiones futuras.

Este proceso requiere calma, foco y también experiencia, intuición y valentía. 

¿Estamos generando los entornos profesionales adecuados para poder trabajar de este modo?

“Si siempre tomas la decisión correcta, la segura, la que toma todo el mundo, siempre serás lo mismo que todos los demás”

Paul Arden

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Alexandra Tapia

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CÓMO ENTRENAR EL PENSAMIENTO ESTRATÉGICO

CÓMO ENTRENAR EL PENSAMIENTO ESTRATÉGICO

Cómo entrenar el pensamiento estrátégico

6 pautas para entrenar una competencia que es clave para los resultados

Para mí, que he desarrollado la mayor parte de mi carrera profesional en el área de Marketing, en compañías que operaban desde una perspectiva altamente estratégica, siempre han merecido una alta valoración las personas con pensamiento estratégico. Y he tratado de rodearme de estos perfiles.

No sólo en el terreno del Marketing es importante esta competencia; en todo el ámbito de negocio es vital desarrollar el pensamiento estratégico, como eje de nuestra forma de trabajar.

Las personas con esta competencia piensan de forma global, analizan múltiples elementos y efectos de un tema y los proyectan a medio y largo plazo.

Las personas con pensamiento estratégico son lo que llamaríamos personas sofisticadas. ¿Por qué? Porque las estrategias y las distintas perspectivas no suelen surgir de una mente que no esté formada, sino que vienen de una mente que está preparada y que ha recibido la influencia de distintas experiencias, intereses, vivencias, etc. Para trabajar con la perspectiva que requiere el pensamiento estratégico es necesario tener diversidad y amplitud de conocimientos, porque eso ayuda a poder realizar las distintas conexiones que requiere esta competencia.

Como casi todo en la vida, ésta es una habilidad que se puede entrenar.

A continuación, propongo algunas claves para practicarlo en el día a día:

  1. LEE DE DIVERSAS FUENTES, DE FORMA HABITUAL. Cuando leas el periódico, una revista, una publicación especializada, un libro… anota entre dos y cuatro cosas que te parezcan interesantes para ser adaptadas a tu organización o a tu área de responsabilidad.
  2. HAZ PREGUNTAS Y ESCUCHA CON ATENCIÓN. Una de las características de la gente con pensamiento estratégico es la curiosidad. Si tomamos el hábito de hacer preguntas que nos permitan explorar, aprender e indagar sobre los distintos temas, que nos van surgiendo en el día a día, y escuchamos con interés a los demás, vamos a obtener nueva y diferente información de las cosas, que nos va a permitir aumentar nuestra perspectiva y nuestra capacidad de conectar aspectos diferentes. Además, en esta escucha, trata de entender cuáles son los puntos clave de lo que tu interlocutor te está contando. Así te entrenarás en poner el foco en lo importante y deshacerte de lo que no es relevante.
  3. PREGÚNTATE CUÁL ES EL OBJETIVO. Trata de tener claro el para qué de las cosas que haces. ¿Para qué hago esto? ¿Adónde quiero llegar? De esta forma, es más fácil buscar distintas opciones. Si no tenemos claro el objetivo, la estrategia carece de sentido. Estamos en un mundo que va muy rápido y que nos arrastra en el día a día, demasiadas veces nos movemos sin tener muy claro cuál es el objetivo de las cosas que hacemos. Para desarrollar el pensamiento estratégico es necesario tener la capacidad de entender el para qué de las cosas.
  4. RODÉATE DE GENTE DIFERENTE A TI. Trata de hablar con personas que hacen cosas distintas a las que tú haces, que tienen experiencias, pensamientos y perspectivas diferentes de las tuyas. Esto te ayudará a darle una mayor amplitud al observador que eres de la realidad.
  5. SÉ FLEXIBLE. Las estrategias no perduran eternamente. Las estrategias se renuevan, sobre todo en un mundo que evoluciona tan rápido como el que nos ha tocado vivir. Una de las características que definen el pensamiento estratégico es la capacidad de buscar nuevas y diferentes opciones. Por eso, es tan importante entrenarnos diariamente para tener una mente abierta, lo que nos ayudará a estar preparados para ello, cuando lo necesitemos en nuestro área de responsabilidad en la empresa.
  6. ATRÉVETE. Prueba a hacer cosas diferentes a las que haces en tus rutinas habituales. Empieza por cosas sencillas, aunque sean pequeñas, pero que supongan un atrevimiento por tu parte. Si esto lo vas haciendo poco a poco, te irás preparando para los momentos en los que se requiera que tomes decisiones valientes, que te ayuden a la diferenciación. Eso también es parte del pensamiento estratégico.

Entrena cada día esta competencia, porque te ayuda a pensar en términos de resultados.

 

“La táctica consiste en saber qué hacer cuando hay algo que hacer. La estrategia, en saber qué hacer cuando no hay nada que hacer.”

Savielly Grigorievitch

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LOS BEATLES, UN EQUIPO DE ALTO RENDIMIENTO

LOS BEATLES, UN EQUIPO DE ALTO RENDIMIENTO

Los Beatles, un equipo de alto rendimiento

6 aprendizajes para nuestros equipos

 

Hoy, 16 de enero, es el Día Internacional de Los Beatles. Casi 6o años después de su creación, siguen siendo considerados como uno de los mejores grupos de la historia de la música. Muchos dirán que el mejor. Cerca de 30 números 1 y millones de discos vendidos los han convertido en una leyenda. Ellos ya son eternos.

Cuando alguien es capaz de alcanzar la gloria y perdurar en el tiempo de la forma en que ellos lo hicieron, merece la pena explorar un poco más para entender qué podemos aprender para llevarlo a nuestro equipos.

Desde mi punto de vista, hay 6 elementos clave sobre los que podemos establecer un paralelismo:

  1. OBJETIVO COMÚN Y CLARO. Los Beatles tenían un objetivo que compartían los cuatro y que tenían muy claro todos ellos. Querían triunfar y pasarlo bien haciendo aquello que les apasionaba: la música. El primer paso y más importante para que un equipo avance hacia el alto rendimiento es tener un propósito claro, con el que todos sus miembros están realmente comprometidos y que está por encima de los intereses individuales. Cuando esto se consigue, el equipo empieza a avanzar hacia su mejor versión. Cuando los individuos destacan sobre el equipo, éste se acaba rompiendo.
  2. PASIÓN. Los Beatles eran unos grandes apasionados de la música y eso, unido a la sinergia de sus talentos, los llevó a la cima. Un equipo, para conseguir los mejores resultados, necesita estar apasionado por lo que hace, porque ahí es donde saca lo mejor de cada uno de sus miembros y lo multiplica.
  3. ROLES CLAROS Y DIVERSIDAD. Los cuatro Beatles eran diferentes entre sí. Cada uno entendía, asumía y jugaba su rol en el grupo, respetando al resto; al menos, mientras fueron un verdadero equipo. En un equipo de alto rendimiento es necesario que sus miembros tengan habilidades distintas, que se complementen y asuman roles distintos para el buen funcionamiento del equipo en la consecución de los objetivos.
  4. COMUNICACIÓN, CONFIANZA Y RESPETO MUTUO. Durante la época en que los Beatles fueron un verdadero equipo, incluso también después, siempre se comunicaron con absoluta transparencia entre ellos. Un equipo de alto rendimiento se basa en la confianza entre sus miembros y, para ello, es necesaria una comunicación honesta y respeto entre todos ellos. Esto se da cuando el objetivo del equipo prima por encima de las individualidades.
  5. ATREVIDO. Los Beatles se atrevieron a innovar en unos años muy competitivos en el mundo de la música. Un equipo de alto rendimiento, para sobresalir en resultados, tiene que ser un equipo que se atreva a probar, cambiar e innovar en sus decisiones y acciones.
  6. LA FIGURA DEL LÍDER. En el caso de los Beatles, su manager B. Epstein, fue alguien en quien los cuatro músicos confiaban y cuya guía sirvió para aunar y alinear a cuatro individuos tan diferentes, siendo capaz de llevar al éxito la suma de sus grandes talentos. Se dice que su muerte fue el principio del fin de los Beatles, fue cuando empezaron a aflorar sus grandes diferencias y éstas pesaron más que aquello que les había unido en el pasado. En un equipo de alto rendimiento, la figura del líder es un elemento clave para potenciar todo aquello que les une y mover al equipo hacia su mejor versión.

 

“Lo de los trajes nos convirtió en una sola persona. Éramos un monstruo de cuatro cabezas»

Paul McCartney

Los Beatles miembros de la Orden del Imperio Británico, en 1965. - AP / ARCHIVO

Los Beatles miembros de la Orden del Imperio Británico, en 1965. – AP / ARCHIVO

 

Alexandra Tapia

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FOTO DESTACADA: Portada del disco de The Beatles Abbey Road Apple Corp. 

¿TÚ TAMBIÉN CREES QUE, SI MIRAS BIEN, HAY ELFOS?

¿TÚ TAMBIÉN CREES QUE, SI MIRAS BIEN, HAY ELFOS?

¿Tú también crees que, si miras bien, hay elfos?

Llevamos varios días sintiendo que ya casi es Navidad, preparando nuestras casas, iluminando nuestro entorno, organizando los encuentros familiares y la ilusión de nuestros niños. Vivimos estos días con entusiasmo, generosidad, ilusión y cariño.

Es el momento perfecto para desear a nuestros amigos, familiares, compañeros, clientes, etc. lo mejor para estas fechas y para el esperado 2020.

Yo voy por la ciudad, veo la decoración de los escaparates, las calles y vuelvo a sentir esas cosas tan maravillosas que nos hacen humanos, ahora más que en ninguna otra época del año. Y sí, quiero creer que si miras bien, hay elfos.

Hay elfos en todas las personas que hacen que nuestras vidas sean mucho más fáciles que en cualquier otra parte del planeta. Hay elfos en nuestros seres queridos, que lo dan todo para que estas fechas vuelvan a ser inolvidables. También creo que hay elfos en esos compañeros de trabajo que nos regalan una sonrisa y son solidarios con nosotros, cuando las cosas se complican, que “haberlos haylos”. Creo que hay elfos también en cada uno de nosotros, cada vez que somos generosos, amables, agradecidos, cada vez que ayudamos a un compañero en nuestro trabajo y cada vez que tratamos a las personas que nos rodean con amabilidad. A veces, el día a día nos invade y no nos permite aflorar todas estas buenas cualidades. La parte positiva es que en estas fechas tenemos una mayor predisposición. ¡Pues, aprovechemos este entorno para sacar esas conductas!

Yo, como dice la niña del spot, creo que :

“Si miras bien hay elfos. Mira bien, sí hay elfos. Mírate, eres elfo”.   

Feliz Navidad y que 2020 sea un gran año para todos

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Alexandra Tapia

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UNA SENCILLA GUÍA PARA REFORZAR TU SOLIDARIDAD EN EL EQUIPO

UNA SENCILLA GUÍA PARA REFORZAR TU SOLIDARIDAD EN EL EQUIPO

Una sencilla guía para reforzar tu solidaridad en el equipo

 

A pocos días de la Navidad, estamos en ese mes en el que aflora nuestra solidaridad. Participamos en recogidas de alimentos, donaciones de juguetes, etc. Nos sentimos impregnados por los mensajes y sentimientos de generosidad y cercanía humana. 

Tenga o no un componente de consumismo, propio de la sociedad en la que vivimos, mi propuesta es que aprovechemos la ola, en la que nos subimos en estas fechas, para reforzar también la solidaridad con nuestros equipos de trabajo.

La solidaridad significa dar sin esperar nada a cambio. Se trata de un valor transversal en un equipo de trabajo. Ser solidario es algo que parte de uno mismo y también es una decisión que genera bienestar individual y ayuda al mejor funcionamiento de los equipos. Cuando somos solidarios son sentimos útiles. Supone entender a los demás y también significa compartir. La solidaridad implica respeto mutuo. Para que surja la solidaridad en los equipos, son necesarios la generosidad y el compromiso. 

Los equipos de alto rendimiento se caracterizan, entre otras cosas, por la solidaridad entre sus miembros.

4 pasos que facilitan el refuerzo de nuestras conductas solidarias:

  • Desarrolla una actitud de mente abierta. Esto significa estar dispuestos a aceptar las diferencias en nuestras formas de trabajar, relacionarnos, entender el negocio, etc. Así será más fácil que tengamos una mayor predisposición a apoyar a otros.
  • Comparte información con tus compañeros. Recuerda que con información se toman mejores decisiones. Si el equipo comparte información, elevamos las posibilidades de ser más certeros en nuestras decisiones de negocio. Y a su vez, compartir información genera confianza y compromiso.
  • Asegúrate de que tu comunicación con los otros sea clara. Observa, escucha y, desde la empatía, comprende qué es lo que necesitan los otros de ti para lograr los objetivos del equipo. Cuando no estéis de acuerdo, trabaja tu relación desde el respeto y la cooperación.
  • Celebra y alégrate de los éxitos de tus compañeros de equipo, de forma genuina.

Con estos 4 sencillos pasos, empezaremos a hacer de la solidaridad una verdadera forma de relacionarnos con nuestros compañeros durante todo el año, no sólo en estas fiestas.

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“Uno a uno, todos somos mortales. Juntos, somos eternos”.

Apuleyo

Alexandra Tapia

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Entrevista para la revista Capital