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UNA SENCILLA GUÍA PARA REFORZAR TU SOLIDARIDAD EN EL EQUIPO

UNA SENCILLA GUÍA PARA REFORZAR TU SOLIDARIDAD EN EL EQUIPO

Una sencilla guía para reforzar tu solidaridad en el equipo

 

A pocos días de la Navidad, estamos en ese mes en el que aflora nuestra solidaridad. Participamos en recogidas de alimentos, donaciones de juguetes, etc. Nos sentimos impregnados por los mensajes y sentimientos de generosidad y cercanía humana. 

Tenga o no un componente de consumismo, propio de la sociedad en la que vivimos, mi propuesta es que aprovechemos la ola, en la que nos subimos en estas fechas, para reforzar también la solidaridad con nuestros equipos de trabajo.

La solidaridad significa dar sin esperar nada a cambio. Se trata de un valor transversal en un equipo de trabajo. Ser solidario es algo que parte de uno mismo y también es una decisión que genera bienestar individual y ayuda al mejor funcionamiento de los equipos. Cuando somos solidarios son sentimos útiles. Supone entender a los demás y también significa compartir. La solidaridad implica respeto mutuo. Para que surja la solidaridad en los equipos, son necesarios la generosidad y el compromiso. 

Los equipos de alto rendimiento se caracterizan, entre otras cosas, por la solidaridad entre sus miembros.

4 pasos que facilitan el refuerzo de nuestras conductas solidarias:

  • Desarrolla una actitud de mente abierta. Esto significa estar dispuestos a aceptar las diferencias en nuestras formas de trabajar, relacionarnos, entender el negocio, etc. Así será más fácil que tengamos una mayor predisposición a apoyar a otros.
  • Comparte información con tus compañeros. Recuerda que con información se toman mejores decisiones. Si el equipo comparte información, elevamos las posibilidades de ser más certeros en nuestras decisiones de negocio. Y a su vez, compartir información genera confianza y compromiso.
  • Asegúrate de que tu comunicación con los otros sea clara. Observa, escucha y, desde la empatía, comprende qué es lo que necesitan los otros de ti para lograr los objetivos del equipo. Cuando no estéis de acuerdo, trabaja tu relación desde el respeto y la cooperación.
  • Celebra y alégrate de los éxitos de tus compañeros de equipo, de forma genuina.

Con estos 4 sencillos pasos, empezaremos a hacer de la solidaridad una verdadera forma de relacionarnos con nuestros compañeros durante todo el año, no sólo en estas fiestas.

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“Uno a uno, todos somos mortales. Juntos, somos eternos”.

Apuleyo

Alexandra Tapia

Socia de TALENT PROFITS

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Twitter: @alexandratapiac

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LOS 7 PECADOS CAPITALES DEL ALTO RENDIMIENTO

LOS 7 PECADOS CAPITALES DEL ALTO RENDIMIENTO

Los 7 pecados capitales

del alto rendimiento


Ha llegado diciembre y en estos días de frío y pocas horas de sol, nos vemos inmersos en el jolgorio de las compras, las luces y los buenos deseos de la Navidad. En pocos días, estaremos ya en el mítico 2020 y empezaremos con nuestros nuevos propósitos y retos, tanto personales como profesionales. Todo sigue su curso, todos vamos a gran velocidad, cerrando el año, corriendo y corriendo.

Y no nos paramos a reflexionar, a mirar a nuestro alrededor para entender por qué durante este año ha habido ciertos límites que no hemos conseguido superar.

Hablamos mucho del alto rendimiento y la mayor parte de las dificultades para conseguirlo están en las excusas que todos nos ponemos para dar ese paso más allá, ese salto al vacío que supone atreverse, ese salto al filo de lo imposible, que es el que nos va a dar la diferencia, el que nos va a llevar al siguiente nivel con los nuevos objetivos y retos que nos estamos marcando o que nos marcaremos para 2020.

En los años que llevo trabajando con equipos, acompañándoles en su proceso de evolución hacia el alto rendimiento, habitualmente escucho siempre las mismas excusas para avanzar, son los que llamo los 7 pecados capitales del alto rendimiento.

  1. “No tengo tiempo”, o en su versión Millennial “No me da la vida”. Es cierto que todos tenemos agendas repletas de trabajo, no obstante, es una cuestión de prioridades. Solemos utilizar esta excusa como justificación para no actuar. Sí tenemos tiempo, lo que hay que hacer es reorganizarlo en función de los nuevos objetivos y redefinir nuestras prioridades. Así es como acabas sacando el tiempo. Para gestionar esta excusa, necesitamos coraje, diligencia y compromiso.
  2. “No va a funcionar”. Lo que hay detrás de esta excusa es arrogancia y soberbia, incluso hacia nosotros mismos. Esta actitud entorpece cualquier avance, limita las ganas de probar y atreverse. Para acertar hay que saber que el error será parte del proceso de cambio y transformación hacia el alto rendimiento y entenderlo como parte de nuestro camino y evolución.
  3. “Aquí siempre se ha hecho así”. Suelo desconfiar de las personas que utilizan esta excusa. Es otra forma de arrogancia, que esconde muchas inseguridades en los individuos que la utilizan, como bandera de su falta de actitud ante los cambios. Ya nos lo dijo Einstein: “locura es querer conseguir resultados diferentes haciendo las mismas cosas de siempre”.
  4. “No está dentro de mis funciones”.  Cuando alguien utiliza esta excusa, lo que muestra es su falta de compromiso y ausencia de flexibilidad. ¿De verdad no es tu responsabilidad? En el mundo actual, cambiante e incierto, el que piense que sus funciones son inmutables se equivoca. Una de las habilidades más apreciadas en los profesionales actuales es la versatilidad. 
  5. “Cada nuevo jefe que viene, trae sus cambios. Y la experiencia me dice que no sirven de nada”. Ésta es una actitud totalmente derrotista y con una velada carga de ira. Aquellos que utilizan esta excusa, normalmente, no se han parado a pensar en los cambios que sí que han realizado a lo largo de sus carreras profesionales y que son los que les han ayudado a seguir avanzando y a continuar en el mundo de la empresa. Pero no quieren aceptar que otros puedan traer buenas ideas. Está tipificado como uno de los principales enemigos del aprendizaje: no dar autoridad a otros para que nos enseñen. Para gestionar esta excusa, necesitamos apoyarnos en la paciencia y la humildad.
  6. “Me falta información”. Nos ha tocado vivir una época de exceso de información, tanto que creemos que necesitamos tener mucha información para poder avanzar. Somos consumidores de información, sufrimos gula de información, vivimos en una sociedad “infoxicada”. Y en este entorno, nos resulta muy fácil utilizar esta excusa para no avanzar. Pues, si te falta información, búscala. El hecho de empezar a buscarla, ya te está poniendo en marcha. Verás cómo deja de ser un impedimento.
  7. “No sé cómo hacerlo”, “No puedo”, “No lo he hecho nunca”. Son las palabras que dicen las personas cuando sienten falta de confianza en sí mismos. Y estas excusas son cada vez más frecuentes, porque queremos aprender sin error. Y eso no es posible, no lo ha sido antes y tampoco lo será ahora, por mucho que esta sociedad haya avanzado. Además, el error forma parte de la magia del aprendizaje.  Tenemos que aprender a equivocarnos, como parte del avance hacia el alto rendimiento. Y romper este arraigo que tenemos con el error como algo negativo, para empezar a asociarlo con emociones positivas.

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“Las excusas que tienes hoy se convertirán en tus lamentos de mañana”

Marcos Witt

Alexandra Tapia

Socia de TALENT PROFITS

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5 pasos para ejercitar la GRATITUD

5 pasos para ejercitar la GRATITUD


5 pasos para ejercitar la GRATITUD

Un valor para integrar en nuestro día a día, de verdad

Hace unos días, cuando impartía un curso de Liderazgo, hablábamos de la importancia de dar las gracias. Pero dar las gracias de verdad, sintiéndolo de corazón y mostrándole verdadera gratitud al otro. Y uno de los participantes nos contaba que ha trabajado durante más de diez años con el mismo jefe y no recordaba cuál era la última vez que éste le había dado las gracias. De hecho, pensaba que no había habido una primera vez, siquiera. Y el colmo es que, incluso, este jefe solía recordar a sus colaboradores que “es de bien nacidos el ser agradecidos”.

Hay mucha gente que lo tiene todo y no es feliz. Probablemente, porque no están agradecidos por lo que tienen.

En el entorno profesional, nos dejamos llevar por la competitividad. Y parece que estamos abocados a ello, sin remedio, para sobrevivir en este entorno, a veces hostil, que nos ha tocado vivir. Sin embargo, yo estoy convencida de que las personas de éxito son aquellas que desarrollan el hábito de la cooperación. Y cooperación y gratitud suelen ir de la mano.

Tenemos la tendencia a fijarnos en lo que nos falta, en lo que no ha salido bien y nos cuesta fijarnos en los aspectos positivos de nuestro día a día o de las personas que nos rodean. Cuando pronunciamos la palabra “gracias” nos impregnamos de respeto. Sí, porque con nuestra gratitud mostramos respeto al otro y tratar con respeto a los demás es también una forma de respetarnos a nosotros mismos. 

Cuando damos las gracias también generamos un vínculo. El otro se siente más comprometido. 

El hecho de decir gracias hace que sintamos empatía por el otro. Pero es más, cuando damos las gracias nuestro cerebro se llena de endorfinas. Nos sentimos bien y este bienestar nos ayuda a tener pensamientos positivos. Lo que estamos haciendo es conectar circuitos neuronales que nos preparan para manejar mejor las situaciones difíciles. Se ha demostrado que expresar gratitud cambia la estructura molecular de nuestro cerebro y hace que la materia gris se mantenga en funcionamiento. Es decir, ayuda a mejorar nuestro bienestar y también nuestro rendimiento.

Practica el arte de la gratitud

  • Crea tu diario de la gratitud. Haz una lista de las cosas por las que puedes sentirte agradecido. Sólo con este primer paso, ya vas a sentir que tu estado de ánimo mejora. Si además incorporas el hábito de empezar el día haciendo un repaso de aquello por lo que puedes estar agradecid@, verás cómo cambia tu estado y tu actitud para afrontar las situaciones difíciles.
  • Sé concret@. Muchas veces, damos las gracias como un acto reflejo. Cuando des las gracias a alguien, completa la frase: “gracias por esto”.
  • Da las gracias sin esperar nada a cambio. Es más sincero y al final, siempre acaba volviendo algo positivo después de un ¡Gracias!
  • Hazlo todos los días. Ponte el objetivo de agradecer, al menos, a una persona cada día.
  • Párate a tomar conciencia sobre cómo te sientes cuando das las gracias y qué se genera en torno a la palabra “gracias”. Te darás cuenta de que merece la pena repetirlo en más ocasiones, porque la gratitud genera bienestar.

 

“Al expresar nuestra gratitud, nunca debemos olvidar que la mayor apreciación no es pronunciar las palabras, sino vivir de acuerdo con ellas”

John F. Kennedy

 

Alexandra Tapia

Socia de TALENT PROFITS

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¿Practicas el Niksen?

¿Practicas el Niksen?

¿Practicas el Niksen?

Me hablaron hace unos meses del Niksen. Cuando escuché la palabra, pensé “será alguna técnica oriental milenaria”. Y me sonó a que estaría relacionada con el orden y el minimalismo aplicado al mundo profesional. Pero no es así. Se trata de una técnica holandesa, que consiste en el arte de no hacer nada. Y lo primero que me vino a la cabeza fue, “claro, la meditación de toda la vida”. Pero tampoco es mindfulness. Se trata de estar inactivo, lo cual no significa que dejes tu mente en silencio. Sigue al concepto danés Hygge, que llama a las personas a llegar a su casa, ponerse cómodos y dedicar un espacio a sí mismos. 

Efectivamente, sé lo que estás pensando: esto es lo que nosotros llamaríamos “tumbarse a la bartola”. Pues sí, va por ahí. El Niksen consiste en que no hagas nada o si haces algo, que sea sin ningún objetivo. Se trata de sentarte y mirar por la ventana, dar un paseo por el simple hecho de caminar, etc. Se trata de dejar que las cosas pasen y liberarnos de las obligaciones por un rato.

¿Y por qué ahora está de moda?

Nos ha tocado vivir en una época en la que siempre estamos muy ocupados, hacemos varias cosas a la vez, tenemos jornadas eternas y cuando podríamos parar, tampoco lo hacemos realmente. Estamos hiperconectados, tanto que no llegamos a desconectar prácticamente en ningún momento. Cuando nos tumbamos en el sofá de casa, después de un largo día, ponemos la tele, miramos nuestras redes sociales, leemos la prensa digital, etc. Pero seguimos activos y no llegamos a parar realmente. Nunca paramos y esto hace que nos sintamos agotados. Estamos en un mundo de actividad incesante, donde no parece que esté bien visto dedicar tiempo a “hacer NADA”. Al principio, puedes pensar que esta técnica no encaja en este tiempo en el que vivimos. 

Precisamente por eso, necesitamos un respiro. Tenemos que proteger a nuestro cerebro, después de un tiempo de práctica del Niksen, éste empieza a dar muestras de mayor productividad, incluso se ha demostrado que acabamos siendo más creativos, nos facilita la resolución de problemas, la serenidad, el entusiasmo. Y en este mundo en plena y constante transformación, necesitamos ser creativos para tener éxito y llegar a resultados más ambiciosos en el ámbito profesional.

Practica el Niksen

  • Encuentra el momento más adecuado. Puede ser cuando estés en casa. Apaga los dispositivos electrónicos y siéntate a mirar por la ventana o simplemente te tumbas mirando al techo (recuerda: tumbarse a la bartola).
  • Sin prisas. Al principio, te va a costar, porque pensarás que esto no sirve para nada. Date tiempo y verás, como poco a poco, vas experimentando su utilidad e incluso te gustará. Practicar el Niksen requiere tiempo y constancia.
  • Busca tu espacio. Selecciona el lugar de tu casa donde consideras que te va a resultar más fácil parar y hacer tu Niksen, sin estímulos externos. Si no encuentras ese lugar en casa, sal a pasear, camina con tu perro si lo tienes, siéntate en un banco del parque y simplemente mira lo que ocurre alrededor. Si sales fuera de casa, no te lleves el móvil.
  • Deja que tu mente divague. Párate y deja que la vida siga por un rato, sin sentirte culpable por ello. Te darás cuenta de que empiezas a liberar ansiedad y es como si estuvieras vaciando un cajón repleto de cosas innecesarias y dejando espacio en tu cerebro para nuevas opciones.
  • Siéntete orgullos@ de tener un espacio vacío, un paréntesis dentro de la vorágine diaria.

“Tómate un descanso; un campo que ha descansado da una cosecha generosa”

Ovidio

Alexandra Tapia

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Si es cierto que estamos ante una nueva crisis, crea tu propio guión.

Si es cierto que estamos ante una nueva crisis, crea tu propio guión.

Si es cierto que estamos ante una nueva crisis, crea tu propio guión

¿Te has fijado en que los niños cierran los ojos para no ver lo que les provoca miedo? Lo hacen con la esperanza de que habrá pasado cuando los vuelvan a abrir.

Muchas veces, los adultos también lo hacemos.

Seguro que todos recordamos historias de dirigentes políticos que no querían reconocer abiertamente que había una crisis económica, política, territorial, de gobierno, etc. Y también recordaremos que esos, que negaban las crisis o los errores con mayor empeño, son los que acabaron desapareciendo del mapa político.

Podemos pensar “Bueno, son políticos, ya se sabe. Nos tienen acostumbrados a las verdades a medias, al relato”.

¿Y en nuestro caso? ¿Cuántas veces nos hemos visto en una crisis, de índole personal o profesional, y nos hemos puesto de perfil, con la esperanza de no tener que hacerle frente? ¿Cuántas veces nos hemos visto y nos hemos sentido como una víctima de lo que nos estaba sucediendo y le dábamos vueltas sin salir de ello?

En estos casos, si no actuamos, si no asumimos el liderazgo de lo que nos sucede, la crisis se intensifica más. 

Si hay una gran verdad es que las crisis y los problemas no se resuelven solos, los resuelven las personas.

Si entendemos que la mayor parte de las veces las crisis no son más que un punto de partida para una situación mejor que la anterior, entonces es cuando nos pondremos en marcha con la actitud adecuada.

Busca soluciones

Cuando surge un problema o estalla una crisis, normalmente nos vemos invadidos por la situación y nos cuesta pensar y actuar con claridad, por eso es recomendable disponer de un guión, tener una pauta de actuación, que nos facilitará el avance hacia la solución o soluciones. Te propongo 6 pasos en tu guión:

  • Afronta el problema. Cuando miras de frente los problemas es cuando encuentras la valentía, la fuerza y la energía para empezar a buscar soluciones. 
  • Define el problema. Analiza las circunstancias y sus causas para entender cuál es el problema verdadero que necesitas resolver.
  • Plantea nuevos objetivos y nuevos retos, sin miedo. Cuando empezamos un nuevo recorrido es el momento de ser ambiciosos y de atrevernos. 
  • Suelta lastre. En los momentos de cambio es la oportunidad para desprendernos de lo que no funciona.
  • Marca un plan de acción. Y asegúrate de su ejecución y seguimiento.
  • Finalmente, haz una reflexión y analiza los aprendizajes que la crisis ha generado. Te darás cuenta de cómo el problema te ha ayudado a la innovación y descubrirás aspectos de ti mism@ y de tu equipo de trabajo, que probablemente desconocías, porque la crisis os habrá hecho crecer.

Si dejamos de ver las crisis y los problemas como algo negativo, entenderemos que son una palanca para la innovación. Son una fuente de aprendizaje incalculable.

“Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia”

Albert Einstein

Alexandra Tapia

Socia de TALENT PROFITS

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Me gusta el nombre “Constanza”

Me gusta el nombre “Constanza”

ME GUSTA EL NOMBRE “CONSTANZA”

Significa constancia, una virtud de las personas de éxito.

Ya lo dijo Picasso, “cuando llegue la inspiración, que me pille trabajando”.

Ayer, le decía a mi hija de 14 años, que me gusta el nombre “Constanza”. Ella me miró con cara de sorpresa y también de desagrado. Y me respondió que a ella no le gustaba nada. Le expliqué su significado y creo que todavía se reafirmó más en su opinión negativa sobre este nombre.

Lo cierto es que no me extraña. Pertenece a una generación, la de los Centennials o Generación Z, que son pragmáticos, muy realistas, comprometidos, pero también buscan resultados inmediatos. Están acostumbrados a tener acceso a todo, en un sólo click. Sus referentes de éxito son los “youtubers”, “influencers”, “gamers”. Los hemos protegido tanto, que su tolerancia a la frustración es relativamente baja. Si lo que están haciendo no les lleva a un resultado rápido, lo dejan o incluso se enojan.

Los Centennials representan ya el 7% de los empleados por cuenta ajena. Se están incorporando en las empresas y están viviendo en un mundo que cambia continuamente. Es cierto que el cambio siempre ha sido una constante, pero ahora los cambios que estamos viviendo son mucho más significativos. Estamos en un momento en que los ámbitos empresariales son entornos VUCA (la siglas en inglés de Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo). Y esta combinación de entornos VUCA y Centennials puede ser explosiva.

Soy una convencida de que la constancia es una de las claves que hacen que el talento alcance su máximo potencial. Si queremos tener éxito en este contexto, si queremos conseguir resultados, necesitamos talentos que marquen la diferencia.


La constancia en un entorno VUCA

La constancia es una habilidad que también hay que entrenar. ¿Cómo?

  • Con objetivos claros. Es importante que los Centennials tengan objetivos y que los entiendan en toda su dimensión.
  • Compromiso. Para reforzar la constancia, el ser humano, independientemente de la generación a la que pertenezca, necesita sentirse comprometido con los objetivos. Los Centennials, bien sea por su juventud o por el mundo en el que les ha tocado vivir, están muy comprometidos con grandes causas, de manera natural. Hagamos que se comprometan con los objetivos del equipo o la empresa.
  • Excelencia. Buscar que el trabajo esté bien hecho, no nos conformemos con trabajos hechos a medias. Terminar lo que se empieza. Es cierto que la línea entre la autoexigencia y la excelencia es muy fina. Yo hablo de excelencia.
  • Estar preparados para los obstáculos. Es necesario trabajar con anticipación, ser proactivos y prever un plan B. Los Centennials tienen que estar preparados para las dificultades y entender que en el camino hacia el objetivo siempre se presentarán situaciones difíciles y habrá que gestionarlas.
  • Recompensa. Un trabajo bien hecho conlleva esfuerzo y la suma de esfuerzo y resultado debería ir acompañada de recompensa.

No hay atajos, la constancia es un camino de largo recorrido y la mayor parte de las veces, nos lleva a resultados consistentes.

Como leemos en los gimnasios,

“los cuerpos de verano se esculpen durante el invierno”.

 

Alexandra Tapia

Socia de TALENT PROFITS

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LAS PALABRAS. 4 Pasos para utilizar las palabras a nuestro favor

LAS PALABRAS. 4 Pasos para utilizar las palabras a nuestro favor

LAS PALABRAS

4 pasos para utilizar las palabras a nuestro favor

 

La capacidad de hablar es lo que nos hace únicos a los seres humanos.

Con las palabras mostramos lo que somos y la forma en la que vivimos las cosas que nos suceden.

En los últimos tiempos, llama mucho la atención que estamos en, lo que algunos llaman, la Era del Relato. Estamos en un momento de grandes discursos.

Y las palabras son un arma de doble filo: según el uso que hacemos de ellas, nos están potenciando o nos hacen pequeños. Las palabras nos movilizan y también pueden paralizarnos. Con las palabras magnificamos los acontecimientos, los reducimos a pequeñeces, los distorsionamos y también manipulamos los hechos, manipulamos a los demás e incluso a nosotros mismos.

Las palabras son la vía que utilizamos para expresar opiniones. ¿Te has parado a pensar que estamos, cada vez más inmersos en un mundo cargado de opiniones y que se está vaciando de conocimiento?

Es evidente que las palabras nos retratan, nos condicionan y nos afectan. Ayer escuchaba a un cantante, que contaba cómo le había paralizado toda esa gente que le había dicho que no valía y también cómo había encontrado la fuerza, que necesitaba para seguir adelante, cuando alguien empezó a decirle que era un genio de la música.

Elige tus palabras

Es difícil cambiar las palabras de los demás, sin embargo, sí que podemos cambiar la forma en la que nos hablamos a nosotros mismos y las palabras que utilizamos, cuando nos comunicamos con los demás.

Podemos emplear cuatro pasos para empezar a cambiar:

  • El primero es escuchar lo que nos decimos a nosotros mismos. La mayor parte de nuestros pensamientos se centran en lo que nos falta, en lo que no es cómo nos gustaría o en lo que no nos ha salido bien. Y nos convertimos en nuestro peor enemigo. Nunca se nos ocurriría decirle a un amigo las cosas que llegamos a decirnos a nosotros mismos.
  • El segundo paso es utilizar palabras positivas hacia uno mismo, porque esto nos prepara para no dejar que las opiniones de los otros nos afecten. Y por otro lado, nos entrena para ser más cuidadosos con nuestras palabras hacia los demás. Todo empieza en uno mismo.
  • El tercero es tomar conciencia del impacto que tienen nuestras palabras en los otros. Preguntar al otro ayuda bastante a entender qué tipo de lenguaje estamos utilizando y cómo le está afectando. Estar presente en la conversación, también.
  • Y una vez que hemos tomado conciencia de cómo hablamos a los demás, el cuarto paso es dedicar un instante a elegir mejor las palabras que utilizamos con los otros, para que generen impacto positivo en ellos.

Si tenemos la responsabilidad de liderar un equipo o si tenemos la difícil tarea de educar a nuestros hijos, en ambos casos es todavía más necesario seguir estos cuatro pasos para mejorar los entornos en los que vivimos, trabajamos y nos relacionamos.

 

“Una palabra es suficiente para hacer o deshacer la fortuna de un hombre”

Sófocles

Alexandra Tapia

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