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LOS BEATLES, UN EQUIPO DE ALTO RENDIMIENTO

LOS BEATLES, UN EQUIPO DE ALTO RENDIMIENTO

Los Beatles, un equipo de alto rendimiento

6 aprendizajes para nuestros equipos

 

Hoy, 16 de enero, es el Día Internacional de Los Beatles. Casi 6o años después de su creación, siguen siendo considerados como uno de los mejores grupos de la historia de la música. Muchos dirán que el mejor. Cerca de 30 números 1 y millones de discos vendidos los han convertido en una leyenda. Ellos ya son eternos.

Cuando alguien es capaz de alcanzar la gloria y perdurar en el tiempo de la forma en que ellos lo hicieron, merece la pena explorar un poco más para entender qué podemos aprender para llevarlo a nuestro equipos.

Desde mi punto de vista, hay 6 elementos clave sobre los que podemos establecer un paralelismo:

  1. OBJETIVO COMÚN Y CLARO. Los Beatles tenían un objetivo que compartían los cuatro y que tenían muy claro todos ellos. Querían triunfar y pasarlo bien haciendo aquello que les apasionaba: la música. El primer paso y más importante para que un equipo avance hacia el alto rendimiento es tener un propósito claro, con el que todos sus miembros están realmente comprometidos y que está por encima de los intereses individuales. Cuando esto se consigue, el equipo empieza a avanzar hacia su mejor versión. Cuando los individuos destacan sobre el equipo, éste se acaba rompiendo.
  2. PASIÓN. Los Beatles eran unos grandes apasionados de la música y eso, unido a la sinergia de sus talentos, los llevó a la cima. Un equipo, para conseguir los mejores resultados, necesita estar apasionado por lo que hace, porque ahí es donde saca lo mejor de cada uno de sus miembros y lo multiplica.
  3. ROLES CLAROS Y DIVERSIDAD. Los cuatro Beatles eran diferentes entre sí. Cada uno entendía, asumía y jugaba su rol en el grupo, respetando al resto; al menos, mientras fueron un verdadero equipo. En un equipo de alto rendimiento es necesario que sus miembros tengan habilidades distintas, que se complementen y asuman roles distintos para el buen funcionamiento del equipo en la consecución de los objetivos.
  4. COMUNICACIÓN, CONFIANZA Y RESPETO MUTUO. Durante la época en que los Beatles fueron un verdadero equipo, incluso también después, siempre se comunicaron con absoluta transparencia entre ellos. Un equipo de alto rendimiento se basa en la confianza entre sus miembros y, para ello, es necesaria una comunicación honesta y respeto entre todos ellos. Esto se da cuando el objetivo del equipo prima por encima de las individualidades.
  5. ATREVIDO. Los Beatles se atrevieron a innovar en unos años muy competitivos en el mundo de la música. Un equipo de alto rendimiento, para sobresalir en resultados, tiene que ser un equipo que se atreva a probar, cambiar e innovar en sus decisiones y acciones.
  6. LA FIGURA DEL LÍDER. En el caso de los Beatles, su manager B. Epstein, fue alguien en quien los cuatro músicos confiaban y cuya guía sirvió para aunar y alinear a cuatro individuos tan diferentes, siendo capaz de llevar al éxito la suma de sus grandes talentos. Se dice que su muerte fue el principio del fin de los Beatles, fue cuando empezaron a aflorar sus grandes diferencias y éstas pesaron más que aquello que les había unido en el pasado. En un equipo de alto rendimiento, la figura del líder es un elemento clave para potenciar todo aquello que les une y mover al equipo hacia su mejor versión.

 

“Lo de los trajes nos convirtió en una sola persona. Éramos un monstruo de cuatro cabezas»

Paul McCartney

Los Beatles miembros de la Orden del Imperio Británico, en 1965. - AP / ARCHIVO

Los Beatles miembros de la Orden del Imperio Británico, en 1965. – AP / ARCHIVO

 

Alexandra Tapia

Socia de TALENT PROFITS

LinkedIn: in/alexandratapia

Twitter: @alexandratapiac

FOTO DESTACADA: Portada del disco de The Beatles Abbey Road Apple Corp. 

LOS 7 PECADOS CAPITALES DEL ALTO RENDIMIENTO

LOS 7 PECADOS CAPITALES DEL ALTO RENDIMIENTO

Los 7 pecados capitales

del alto rendimiento


Ha llegado diciembre y en estos días de frío y pocas horas de sol, nos vemos inmersos en el jolgorio de las compras, las luces y los buenos deseos de la Navidad. En pocos días, estaremos ya en el mítico 2020 y empezaremos con nuestros nuevos propósitos y retos, tanto personales como profesionales. Todo sigue su curso, todos vamos a gran velocidad, cerrando el año, corriendo y corriendo.

Y no nos paramos a reflexionar, a mirar a nuestro alrededor para entender por qué durante este año ha habido ciertos límites que no hemos conseguido superar.

Hablamos mucho del alto rendimiento y la mayor parte de las dificultades para conseguirlo están en las excusas que todos nos ponemos para dar ese paso más allá, ese salto al vacío que supone atreverse, ese salto al filo de lo imposible, que es el que nos va a dar la diferencia, el que nos va a llevar al siguiente nivel con los nuevos objetivos y retos que nos estamos marcando o que nos marcaremos para 2020.

En los años que llevo trabajando con equipos, acompañándoles en su proceso de evolución hacia el alto rendimiento, habitualmente escucho siempre las mismas excusas para avanzar, son los que llamo los 7 pecados capitales del alto rendimiento.

  1. “No tengo tiempo”, o en su versión Millennial “No me da la vida”. Es cierto que todos tenemos agendas repletas de trabajo, no obstante, es una cuestión de prioridades. Solemos utilizar esta excusa como justificación para no actuar. Sí tenemos tiempo, lo que hay que hacer es reorganizarlo en función de los nuevos objetivos y redefinir nuestras prioridades. Así es como acabas sacando el tiempo. Para gestionar esta excusa, necesitamos coraje, diligencia y compromiso.
  2. “No va a funcionar”. Lo que hay detrás de esta excusa es arrogancia y soberbia, incluso hacia nosotros mismos. Esta actitud entorpece cualquier avance, limita las ganas de probar y atreverse. Para acertar hay que saber que el error será parte del proceso de cambio y transformación hacia el alto rendimiento y entenderlo como parte de nuestro camino y evolución.
  3. “Aquí siempre se ha hecho así”. Suelo desconfiar de las personas que utilizan esta excusa. Es otra forma de arrogancia, que esconde muchas inseguridades en los individuos que la utilizan, como bandera de su falta de actitud ante los cambios. Ya nos lo dijo Einstein: “locura es querer conseguir resultados diferentes haciendo las mismas cosas de siempre”.
  4. “No está dentro de mis funciones”.  Cuando alguien utiliza esta excusa, lo que muestra es su falta de compromiso y ausencia de flexibilidad. ¿De verdad no es tu responsabilidad? En el mundo actual, cambiante e incierto, el que piense que sus funciones son inmutables se equivoca. Una de las habilidades más apreciadas en los profesionales actuales es la versatilidad. 
  5. “Cada nuevo jefe que viene, trae sus cambios. Y la experiencia me dice que no sirven de nada”. Ésta es una actitud totalmente derrotista y con una velada carga de ira. Aquellos que utilizan esta excusa, normalmente, no se han parado a pensar en los cambios que sí que han realizado a lo largo de sus carreras profesionales y que son los que les han ayudado a seguir avanzando y a continuar en el mundo de la empresa. Pero no quieren aceptar que otros puedan traer buenas ideas. Está tipificado como uno de los principales enemigos del aprendizaje: no dar autoridad a otros para que nos enseñen. Para gestionar esta excusa, necesitamos apoyarnos en la paciencia y la humildad.
  6. “Me falta información”. Nos ha tocado vivir una época de exceso de información, tanto que creemos que necesitamos tener mucha información para poder avanzar. Somos consumidores de información, sufrimos gula de información, vivimos en una sociedad “infoxicada”. Y en este entorno, nos resulta muy fácil utilizar esta excusa para no avanzar. Pues, si te falta información, búscala. El hecho de empezar a buscarla, ya te está poniendo en marcha. Verás cómo deja de ser un impedimento.
  7. “No sé cómo hacerlo”, “No puedo”, “No lo he hecho nunca”. Son las palabras que dicen las personas cuando sienten falta de confianza en sí mismos. Y estas excusas son cada vez más frecuentes, porque queremos aprender sin error. Y eso no es posible, no lo ha sido antes y tampoco lo será ahora, por mucho que esta sociedad haya avanzado. Además, el error forma parte de la magia del aprendizaje.  Tenemos que aprender a equivocarnos, como parte del avance hacia el alto rendimiento. Y romper este arraigo que tenemos con el error como algo negativo, para empezar a asociarlo con emociones positivas.

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“Las excusas que tienes hoy se convertirán en tus lamentos de mañana”

Marcos Witt

Alexandra Tapia

Socia de TALENT PROFITS

LinkedIn: in/alexandratapia

Twitter: @alexandratapiac

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GESTIÓN DEL ERROR para seguir aprendiendo

GESTIÓN DEL ERROR para seguir aprendiendo

Corte del programa Ecos de Actualidad, Radio Inter, en el que J. Miguel Sánchez trató junto a Alberto Carcedo una de las áreas que se trabajan en su libro «Poderoso como un niño», concretamente la capacidad de gestionar los errores.

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