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SON TIEMPOS PARA LA SERENIDAD

SON TIEMPOS PARA LA SERENIDAD

Son tiempos para la serenidad

Cómo entrenar una personalidad serena en 7 pasos 

 

Llevamos semanas convulsas, tenemos a los medios de comunicación y las autoridades sanitarias preparándonos para tiempos de posibles cuarentenas, las empresas tomando decisiones de contención, las Bolsas con caídas en picado ante la incertidumbre y consiguientes subidas posteriores, etc. Decimos que estamos tratando de tener calma, pero estos escenarios no parecen indicar que así sea.

Es en estas situaciones, cuando tenemos que ser capaces de mantener la serenidad. Sí, son tiempos para la serenidad.

Si nos centramos en el ámbito de la empresa, en el entorno V.U.C.A. (siglas en inglés de Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo) que nos ha tocado vivir, ¿cuántas personas conocemos que se alteran en situaciones difíciles? ¿A cuántos hemos visto explotar y decir lo que no deben? ¿Cuántos compañeros se desequilibran o incluso contribuyen a que otros pierdan la compostura? ¿Nos ha pasado alguna vez a nosotros? ¿Hemos sido esa persona que se enfada, se frustra y muestra su ansiedad de forma negativa?

Cuando nos pasa esto, suele ser porque disminuye la confianza en nosotros mismos, en ocasiones es porque necesitamos tener el control, porque somos perfeccionistas, etc… Y todo esto nos lleva a disminuir nuestra capacidad para mantener la serenidad, tan necesaria para gestionar situaciones conflictivas, para pensar con claridad, para tomar decisiones de calidad; en definitiva, para el alto rendimiento.

La serenidad es una actitud que indica nuestro nivel de madurez. Es evidente que no podemos controlar las cosas que ocurren, lo que sí podemos hacer es gestionar cómo actuamos ante esos estímulos o situaciones complicadas. A continuación, propongo algunas soluciones que nos pueden ayudar a reforzar una personalidad serena.

  1. ¿QUÉ ME HACE PERDER LA CALMA? El primer paso es pensar en las últimas 10-15 veces en las que he perdido la calma, para entender cuáles son las razones que habitualmente rompen mi serenidad. ¿Se trata de algún compañero concreto, un cierto tipo de persona, las situaciones inesperadas, retrasos en la entrega de algo que necesitamos, el trabajo de otros no tiene el nivel de excelencia esperado…? Y a continuación, entender cuál es el patrón de conducta que me sale en esos momentos. ¿Es porque me lo tomo como algo personal, es porque me genera más trabajo, porque no me manejo bien en la incertidumbre, porque no sé decir NO y me sobrecargo hasta el agobio…?
  2. RESPIRAR HONDO. Lo que nos pasa cuando no mantenemos la serenidad es que reaccionamos de forma espontánea, dejándonos llevar por la emoción negativa que nos ha provocado la situación. Si somos capaces de respirar y pensar un instante antes de reaccionar, podremos mantener la calma necesaria como para pensar cuál es la reacción más adecuada en esta situación.
  3. CONSIDERAR LOS HECHOS. Cuando nos cuesta mantener la serenidad, suele ser porque nos tomamos las cosas como algo personal. Si somos capaces de mirar el hecho con objetividad, será más fácil reaccionar de una forma serena. Hacer buenas preguntas para entender la situación antes de interpretar y escuchar son conductas que ayudan a entender la realidad con mayor perspectiva y permiten pensar de forma objetiva.
  4. FOCO EN LAS PRIORIDADES. Cuando nos encontramos ante dificultades, tener claros los objetivos y guiarnos por ellos, nos ayuda a centrarnos en lo prioritario y mantener la calma necesaria para ver las oportunidades en medio del caos y poner nuestra energía en resolver la situación, en lugar de enmarañarla más con una reacción poco madura por nuestra parte o con una decisión movida por la urgencia, más que por el resultado esperado.
  5. SINCERIDAD Y ASERTIVIDAD. Con nuestros compañeros de trabajo no deberíamos callarnos, del mismo modo, que tampoco deberíamos ser agresivos en nuestra comunicación con ellos. Una buena prueba de la personalidad serena es ser capaces de trasmitir al otro lo que necesitamos por su parte, lo que pensamos sobre la situación que nos compete, etc. Y decirlo con calma, con datos, con transparencia, con sinceridad y desde el respeto. Así es más fácil que el otro entienda qué puede hacer para mejorar el desempeño de ambos como miembros de un mismo equipo de trabajo. Y también nosotros descubriremos qué más podemos hacer o qué podemos hacer diferente para avanzar hacia los resultados.
  6. CONFIAR. En demasiadas ocasiones, vemos a nuestros compañeros de trabajo con desconfianza y cuando dudamos, la incertidumbre nos provoca reacciones negativas, como mecanismo de defensa. Hablar más entre nosotros y elucubrar o interpretar menos, ayuda mucho a atemperar las situaciones que vivimos en la empresa.
  7. INVERTIR TIEMPO EN UNO MISMO. Cuando pasamos etapas en las que desequilibramos el balance entre el tiempo dedicado al trabajo y el dedicado al resto de nuestra vida, nuestro cuerpo acaba acumulando energía que necesita ser canalizada por otra parte. Por eso, es tan importante encontrar tiempo para hacer cosas que nos gustan, para hacer algún tipo de deporte, para estar con las personas que sacan nuestro lado positivo, etc. Porque de este modo, nos deshacemos de muchas de nuestras frustraciones profesionales y afianzamos nuestra capacidad de mantener la serenidad necesaria para ser profesionales de alto rendimiento en un entorno tan complejo.

“Haz que tu cabeza trabaje a favor tuyo y, poco a poco, adquirirás la costumbre de no molestarte cuando las cosas vayan mal”

Wayne W. Dyer

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Alexandra Tapia

Socia de TALENT PROFITS

LinkedIn: in/alexandratapia

Twitter: @alexandratapiac

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EL ARTE DE DECIR NO

EL ARTE DE DECIR NO

El arte de decir NO

5 estrategias que funcionan

¿Te has visto en la situación en la que un compañero te pide ayuda constantemente y tú siempre se la proporcionas? ¿Cada vez que tu jefe te pide algo urgente, sientes que tienes que dejarlo todo y resolver su urgencia? ¿Dices que sí a todos menos a ti mismo? Si es así, es evidente que estás teniendo dificultades para decir no y te estás poniendo a ti en el último lugar.

A muchos les pasa que se sienten culpables por no hacer lo que les están pidiendo. Hay quienes llevan su sentido de la responsabilidad a tal extremo, que creen que tienen que arreglarlo todo ellos. Hay personas que creen que tienen que decir sí a todo el mundo, como forma de quedar bien y agradar.

Sin embargo, saber decir no es una forma de conseguir que los demás respeten nuestro tiempo, nuestras prioridades, nuestros objetivos, nuestro espacio y nuestros criterios. Es una forma de afianzar nuestra autoestima y también es una habilidad necesaria para trabajar poniendo el foco en la consecución de los resultados.

A continuación, resumo 5 pasos que funcionan en el proceso de aprender a decir no:

  1. DESCUBRIMIENTO. Se trata de pensar en situaciones en las que dijimos sí y ahora sabemos que tendríamos que haber dicho no. Consiste en identificar si tenemos un patrón de conducta, es decir, con qué personas nos pasa, en qué tipo de situaciones o contextos, etc. Esto ayuda a entender por qué no somos capaces de decir no en determinados entornos o a personas concretas y, desde ahí, racionalizar esta conducta para poder tomar acciones que nos permitan cambiarla.
  2. REENCUADRE. ¿Qué pasaría si empezase a decir no en las situaciones, contextos o a las personas a las que he identificado en el paso anterior? ¿Puedo sobrellevar esas consecuencias? Si la respuesta es que lo que pasaría no es especialmente grave y que sí puedo asumir las consecuencias, que lo es en la mayoría de los casos, se trata de empezar a cambiar nuestra respuesta, cuando nos volvamos a ver en esa misma situación.
  3. PENSAR ANTES DE DECIR SÍ. Cuando nos volvamos a encontrar en una de estas situaciones, antes de responder, nos preguntaremos: ¿quiero y puedo hacerlo? ¿Cómo va a afectar a mis prioridades? Y después, decidiremos qué vamos a responder. Normalmente, va a ser un NO.
  4. RESPONDER DESDE LA CLARIDAD Y EL RESPETO. Al decir no, es importante expresar con claridad y amabilidad las razones por las que no lo vamos a hacer. Nos haremos respetar, si nosotros somos capaces de mostrar nuestro respeto al otro con nuestras palabras. La gente lo comprende más y mejor de lo que pensamos.
  5. OFRECER OTRAS OPCIONES. Siempre se puede decir no ahora, sí en otro momento; no de este modo, te propongo de este otro; no lo haré yo, te sugiero que…

Cuando llevamos años diciendo sí a los demás, a costa de relegar nuestras prioridades a un último lugar, cambiarlo y empezar a decir no, es un giro que no es fácil. Pero merece la pena probar a hacerlo de un modo diferente, porque suele proporcionar mejores resultados a los que lo practican.

“Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no cuando es no”. 

Gabriel García Márquez 

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Alexandra Tapia

Socia de TALENT PROFITS

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